
Los días pasan desapercibidos, rutinarios.El cielo esta azul, otras veces gris, pero se trata siempre de un mismo cielo.
El invierno ya pasó así como también quedaron atrás las ilusiones, aquella construcción sobre la misma NADA.
La primavera trajo nuevas flores aún así no logro deslindar a simple vista su color, ni su aroma pero me generan un buen augurio, el comienzo del algo nuevo, fruto del azar y la espera interminable.
Ningun parecer, creencia o imaginacion era certera, ni sus ojos, ni su cara, ni su modo al caminar, tal vez sus pocas palabras se las ha llevado al viento así como yo me deje llevar por sus falsos modales.
La primavera me mostró sus colores y los observo, pero esta vez desde afuera, objetivamente y es cuando realmente me doy cuenta que el oscuro invierno llegaba a su fin y que la primavera llegaría sola, sin forzarla.
En mi interior aún persisten restros de este extenuante invierno pero ahora puedo observar con claridad los reflejos que me trae la primavera.