
"En realidad usted fue siempre una imagen. La imagen que yo creé a partir de un conjunto de anhelos, de deseos incumplidos, de pequeños fracasos, exactamente como creé mi pequeño monstruo a partir de una mancha de humedad...Usted fue la imagen del hombre seguro, el hombre con enorme capacidad de sacrificio, la infatigable presencia humana que yo hubiera aprendido a amar. Usted fue la criatura mia, solamente mia, la que yo inventé a fin de que mi ideal no permaneciera eternamente abstracto, a fin de que tuviera rostro, decisiones, palabras, tal como las otras criaturas...Yo lo inventé a usted, con su mirada reticente, con sus manos afiladas y tibias, con sus silencios flexibles, con su recurrente ternura. Yo lo creé idealmente imperfecto, con esas pequeñas y poderosas fealdades que inexplicablemente singularizan un rostro y le comunican su derecho al recuerdo, con esas comisuras de simpatia que desmantelan la simpatía y esclavizan el sueño. Asi ingresó usted a mis insomnios, asi participó de esa complicidad pueril que yo formé para su sola imagen. Pero usted fue creado ya con un pasado.De este modo era usted una imagen alejada, es decir un recuerdo de una imagen , y por ello tremendamente próximo al recuerdo de una presencia real. En rigor, ud no debía aparecérseme nunca, ud debía sencillamente mantener el rumbo de mi segunda existencia. Obstinado (a) en el recuerdo de su imagen, yo había descartado la posibilidad de la presencia de su imagen.Hoy me decidí. Ud no puede saber por qué. Me decidí sencillamente para terminar con ud de una vez por todas. En mis manos tenía dos rumbos: postergar indefinidamente el Encuentro y continuar viviendo una alegria a experimentar, o resolverme a imaginar ese Encuentro y alejarlo a ud definitivamente de mi juego. Lo primero era una tortura viva; lo segundo, otra más llevadera: meramente resignarme a su desaparición.Por eso le puse nombre a este espacio: Hoy y la alegría. Sencillamente hoy y la alegría, porque era la cúspide, el apogeo de mi juego, de la terrible tensión seguida del agotamiento de ese mismo juego..."
- Fragmentos de "Hoy y la Alegria" Marío Benedetti -

